Los triglicéridos son un tipo de grasa que se usa como fuente y reserva de energía. Provienen de la alimentación y también los produce el organismo. Cuando consumimos más energía de la que necesitamos, parte de ese exceso puede transformarse en triglicéridos y almacenarse en el tejido adiposo.
En resumen
- Los triglicéridos no son lo mismo que el colesterol y pueden estar altos incluso sin síntomas.
- Empieza por las bebidas azucaradas, el azúcar añadido y el alcohol.
- Ajusta los carbohidratos sin excluirlo todo: la fruta entera y el arroz pueden formar parte del plan.
- A partir de 500 mg/dL, busca una evaluación médica pronto.
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Entiende lo que está pasando
No son lo mismo que el colesterol
El colesterol participa en la estructura de las células y en la producción de hormonas. Los triglicéridos, en cambio, tienen una función principalmente energética. Ambos circulan en partículas transportadoras: la VLDL lleva sobre todo triglicéridos producidos en el hígado, y los quilomicrones transportan las grasas absorbidas después de las comidas.
¿Por qué es importante cuidarlos?
Los triglicéridos elevados pueden acompañar a la resistencia a la insulina, la diabetes y la acumulación de grasa en el hígado. Las partículas remanentes ricas en colesterol contribuyen a la aterosclerosis. Por eso, el resultado debe evaluarse junto con el LDL, el colesterol no HDL, la presión arterial y otros factores de riesgo. En niveles muy altos, también aumenta el riesgo de pancreatitis, una inflamación del páncreas.
¿Por qué pueden subir?
El exceso de alcohol, azúcar, bebidas azucaradas, calorías y carbohidratos refinados puede contribuir. La diabetes mal controlada, el hipotiroidismo, las enfermedades renales, algunos medicamentos y factores genéticos también influyen. No es correcto atribuir todo resultado elevado solo a la alimentación.
Pueden estar altos sin síntomas
El análisis de sangre es importante incluso cuando te sientes bien. Las personas delgadas también pueden tener triglicéridos elevados. El resultado es una invitación a investigar y cuidarse, sin culpa y sin dietas extremas.
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Entiende los números
Las condiciones de la toma de muestra y el conjunto de exámenes ayudan a definir la conducta. Valores de referencia en adultos:
- En ayunas: por debajo de 150 mg/dL generalmente se considera deseable.
- Sin ayuno: por debajo de 175 mg/dL es una referencia utilizada con frecuencia.
Los resultados por encima de estos límites necesitan interpretación clínica. Sigue las indicaciones de preparación del laboratorio y del profesional que solicitó el examen.
De 150 a 499 mg/dL en ayunas
La alimentación y los hábitos son una parte fundamental del cuidado, junto con la investigación de las causas.
A partir de 500 mg/dL
Busca una evaluación médica pronto. Puede ser necesario un tratamiento con medicamentos y un plan alimentario específico.
A partir de 1.000 mg/dL
El riesgo de pancreatitis es mayor y la evaluación debe ser rápida. La dieta generalmente exige una restricción importante de la grasa total, con seguimiento.
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No mires un solo marcador
La glucemia, la hemoglobina glicosilada, el colesterol y sus fracciones, los antecedentes familiares, los medicamentos, el peso y la circunferencia abdominal pueden ayudar. Según la indicación, la función tiroidea, renal y hepática y la ApoB complementan la evaluación. No todos necesitan los mismos exámenes.
¿Qué significa un enfoque funcional? Significa conectar el examen con tu historia: cómo comes, duermes, te mueves y digieres los alimentos, y qué condiciones clínicas están presentes. El objetivo es actuar sobre los factores modificables y crear un plan que puedas mantener. “Funcional” no significa depender de suplementos ni de recetas detox.
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Una estrategia básica de cuidado
Estas orientaciones están dirigidas principalmente a elevaciones leves a moderadas. Los valores a partir de 500 mg/dL exigen un plan específico.
1. Empieza por las bebidas y el azúcar
Cambia los refrescos, los néctares y las bebidas endulzadas por agua y opciones sin azúcar. Reduce los dulces frecuentes y el azúcar añadido, incluidos la miel, el azúcar de coco, el azúcar moreno y los jarabes: todos pueden contribuir al exceso de azúcar. Reduce el alcohol; en elevaciones importantes, elimínalo según la orientación clínica.
2. Ajusta los carbohidratos sin excluirlo todo
Disminuye las porciones excesivas de pan, galletas, pastas y otros refinados. Prefiere los frijoles, las lentejas, la avena y los cereales integrales en cantidades ajustadas. Combina los carbohidratos con verduras y proteínas. La fruta entera puede formar parte del plan; no es necesario prohibirla.
3. Organiza proteínas, fibra y grasas
Varía entre pescado, pollo sin piel, cortes magros, tofu y legumbres. Incluye verduras y hortalizas a diario. Usa aceite de oliva, frutos secos y aguacate en porciones pequeñas que quepan en el plan. Evita cambiar el azúcar por grandes cantidades de mantequilla, tocino o aceite de coco. En los casos graves, incluso las grasas insaturadas deben limitarse.
4. Incluye movimiento y cuida el peso
La actividad física regular ayuda al control metabólico. Para muchos adultos, la referencia es de al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, con progresión según la condición de salud. Si hay exceso de peso, una reducción gradual del 5% al 10% puede ayudar. Esta no es una meta para quien ya tiene un peso adecuado.
5. Reevalúa la respuesta
En las elevaciones leves a moderadas, el equipo puede repetir el examen después de unas 4 a 12 semanas de cambios constantes. Los valores muy altos exigen un seguimiento más cercano. El plazo depende del resultado inicial, de las causas y del tratamiento: no hay promesa de normalización en un número fijo de días.
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Un ejemplo para el día a día
Menú educativo para elevaciones leves a moderadas. No sustituye una prescripción individual ni la dieta para la hipertrigliceridemia grave.
- Desayuno
- Yogur natural sin azúcar, con contenido de grasa ajustado, avena y una porción de fruta entera. Alternativa: pan integral con huevo y tomate. Café o té sin azúcar, si lo deseas.
- Almuerzo
- La mitad del plato con verduras y hortalizas. Complétalo con una porción ajustada de arroz integral u otro cereal, frijoles y pescado, pollo o tofu. Usa una pequeña cantidad de aceite de oliva. No es necesario retirar el arroz: evita las porciones excesivas.
- Merienda, si tienes hambre
- Una fruta entera o yogur natural sin azúcar. Una pequeña porción de frutos secos puede entrar cuando sea compatible con el plan. Las meriendas no son obligatorias y deben respetar tu hambre y tu rutina.
- Cena
- Verduras, lentejas y pollo desmenuzado o tofu, con una porción ajustada de cereal o tubérculo, si es necesario. También puedes repetir la estructura del almuerzo. Evita convertir la cena en una sucesión de galletas, dulces y bebidas azucaradas.
¿Y el omega-3?
Pescados como la sardina aportan EPA y DHA. En situaciones específicas, pueden prescribirse formulaciones concentradas de omega-3 para reducir los triglicéridos. Comer pescado y usar cápsulas comunes no equivale al tratamiento con formulaciones y dosis terapéuticas. La indicación depende del riesgo, del resultado y de los medicamentos en uso.
Suplementación con criterio
El enfoque ortomolecular puede incluir la adecuación de nutrientes y la corrección de deficiencias identificadas. No existe una fórmula universal para los triglicéridos. Evita usar suplementos o fitoterápicos por tu cuenta y no suspendas los medicamentos prescritos.
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Jugos: ¿pueden formar parte del plan?
Las bebidas bien elegidas pueden sustituir opciones azucaradas, pero ningún jugo es un tratamiento comprobado para bajar los triglicéridos.
La fruta entera suele ser la mejor opción. Los jugos pueden concentrar el azúcar de varias frutas y tienen menos fibra cuando se cuelan. Incluso sin azúcar añadido, no deben consumirse libremente. Licuar sin colar conserva parte de la fibra, pero no hace que la bebida sea equivalente a la fruta entera ni garantiza la reducción de los triglicéridos.
Agua con pepino, limón y menta
Ingredientes: 200 a 250 ml de agua, rodajas de pepino, algunas hojas de menta y un poco de limón.
Preparación: Pon todo en un vaso de agua. No endulces. Es una alternativa para variar la hidratación y sustituir las bebidas azucaradas; no tiene el efecto de “limpiar la sangre”.
Bebida verde con poca fruta
Ingredientes: 150 ml de agua, media hoja pequeña de col rizada, dos rodajas de pepino y un cuarto de manzana pequeña con cáscara.
Preparación: Licúa todo, sin endulzar ni colar. Rinde aproximadamente un vaso pequeño. Puede tomarse ocasionalmente, en sustitución de otra bebida; no es una dosis terapéutica y no debe añadirse como obligación diaria.
Fresas licuadas, sin azúcar
Ingredientes: Tres fresas medianas, 150 ml de agua y algunas hojas de menta.
Preparación: Licúa todo, sin endulzar ni colar. Tómala ocasionalmente, si la toleras y es compatible con tu plan. También puedes comer las fresas enteras y beber agua, conservando la masticación y la saciedad.
Evita mezclar varias frutas, añadir miel o usar jugo de naranja como base habitual. Las recetas son opciones culinarias y no sustituyen comidas. Las alergias y condiciones como la diabetes o la enfermedad renal exigen adaptaciones; quien usa warfarina debe mantener constante el consumo de hojas verdes.
Tu resultado merece una estrategia solo tuya
En la consulta, evalúo tus exámenes, alimentación y rutina para construir un cuidado individualizado, acompañar la respuesta y ajustar el plan. Entender la causa ayuda a elegir el camino más adecuado.
Dra. Daniely Catharino TooleyNutricionista clínica, funcional y ortomolecular · CRN3/6794
Referencias (4)+
- ACC/AHA. Guideline on the Management of Dyslipidemia (2026). DOI: 10.1016/j.jacc.2025.11.016.
- ACC. Consensus on Persistent Hypertriglyceridemia (2021). DOI: 10.1016/j.jacc.2021.06.011.
- NHLBI/NIH. High Blood Triglycerides (2023).
- American Heart Association. 2026 Dietary Guidance. DOI: 10.1161/CIR.0000000000001435.
Contenido educativo para adultos. Las orientaciones no sustituyen una consulta, un diagnóstico ni un tratamiento individual.